Imagina contratar a un jefe de proyecto que habla con fluidez con cualquier herramienta de inteligencia artificial. Su misión: coger tu idea, dividirla en tareas, asignar cada una al especialista adecuado y asegurarse de que nada se pierda por el camino. Eso es más o menos lo que hace Compozy — salvo que los especialistas son agentes de IA como Claude, Gemini o Codex, y el jefe de proyecto es un pequeño programa que corre directamente en tu ordenador.
Cubre todo el recorrido: desde la idea inicial hasta el documento de requisitos, desde ahí a las tareas concretas, de las tareas al código, y hasta la fase de revisión donde los cambios se comprueban y corrigen de forma automática.
La mayoría de los equipos que usan IA hoy en día lo hacen a mano: copiando y pegando entre herramientas, perdiendo el hilo, repitiendo el contexto una y otra vez. Compozy guarda un registro escrito de cada decisión en archivos de texto plano, para que nada desaparezca entre un paso y el siguiente.
Además, asigna automáticamente las tareas más sencillas a los modelos más baratos. No tiene sentido pagar las tarifas de Claude para algo que resuelve sin problema una opción más económica.
Sin cuenta que crear. Sin datos que salen de tu máquina. Sin cuota mensual.
Si tienes un equipo pequeño que usa IA para construir o mantener software, esto es algo que merece la pena enseñarle a tu persona técnica. No es magia — pero sí una forma bastante más ordenada de trabajar.
Agente de IA — Una IA que no solo responde preguntas, sino que toma acciones: escribe código, navega por internet, revisa documentos.
Orquestación — El arte de hacer que varias herramientas o agentes trabajen juntos en el orden correcto, como un director manteniendo la sincronía de una orquesta.
Local-first — El programa corre en tu ordenador, no en los servidores de otra empresa. Tus datos se quedan contigo.
Costes por token — Las herramientas de IA cobran según la cantidad de texto que procesan. Cuanto más corto y preciso el mensaje, menos cuesta. Dirigir las tareas simples a modelos más baratos se nota en la factura.