Todas las empresas tienen esas pequeñas automatizaciones que alguien montó una vez — un informe que corre de noche, una importación de datos, algo que comprueba algo y manda un aviso. Normalmente viven en el portátil de alguien o en un servidor que nadie recuerda haber configurado.
Windmill les da un hogar de verdad. Los pones en un sitio, les das un horario, y de repente tienen un panel, logs, permisos, y un botón que cualquiera del equipo puede pulsar para ejecutarlos a mano.
Más de 3.000 organizaciones lo usan en producción. Es completamente open source y gratis de ejecutar tú mismo. La interfaz está limpia, la programación funciona bien, y gestiona ese tipo de herramientas internas que son demasiado aburridas para que un developer disfrute construyéndolas pero demasiado importantes para ignorar.
Equipos que se han quedado grandes para las hojas de cálculo y los procesos manuales pero no quieren comprar software enterprise caro. Si alguien de tu equipo alguna vez ha dicho "tengo un scriptcito que hace eso," Windmill es donde debería vivir ese script.